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¿Que pasaría si desaparecieran las abejas?

Muchos científicos estudian las causas de la situación de estos insectos polinizadores que continúan desapareciendo.

En el planeta hay 1.400 millones de insectos por cada persona y, los necesitamos a todos porque son «los impulsores del mundo». Más de un tercio de todas las especies de insectos que habitan en nuestro planeta están en peligro de extinción.

De las especies terrestres, los himenópteros, entre los que se encuentran las abejas, están entre los más afectados.

El desplome de sus poblaciones es crítico debido a su papel fundamental en los ecosistemas, que podrían derrumbarse ante la falta de estos pequeños seres vivos.

El equilibrio de la vida, tal y como la conocemos, depende de estos insectos polinizadores. Sin embargo, casi la mitad de las abejas están amenazadas.

Adiós a la seguridad alimentaria

En el planeta, existen al menos 20.000 especies de abejas silvestres y en Europa cerca de 2.500. La polinización que realizan estos insectos es el proceso natural que permite que las flores sean fecundadas y den frutos y semillas, es decir, la piedra angular de la biodiversidad.

Pero también de nuestra seguridad alimentaria: a nivel mundial, una tercera parte de los alimentos dependen de las abejas, así como un 90% de las plantas silvestres con flor.

A nivel europeo, el 37% de las poblaciones de abejas en Europa están en declive, segun los datos de Greenpeace, que afirma también que hasta un 70% de los cultivos producidos en España dependen también de la polinización.

Entre las principales amenazas se encuentra la degradación de sus hábitats, el cambio climático, las prácticas agrarias, los químicos, el cambio en el uso de los suelos o las especies invasoras.

Las causas agrarias toman forma en el uso de prácticas de la agricultura industrializada, como los monocultivos, que se traducen en una menor disponibilidad y diversidad de alimento para estos insectos, así como plaguicidas tóxicos para estos seres vivos.

Se ha calculado que el valor económico de la labor de polinización de las abejas y otros polinizadores para la agricultura es de unos 265.000 millones de euros anuales en todo el mundo.

El impacto en la reproducción de las abejas

Uno de los motivos por los que atajar este problema se vuelve tan difícil es porque no se tiene un único causante. El cambio del uso de los suelos para plantaciones agrícolas, que dejan cada vez menos alimento para estos polinizadores, así como el uso de plaguicidas, fungicidas y herbicidas que se asocian también al descenso de estos y otros insectos.

La urbanización de los terrenos e incluso la contaminación electromagnética derivada de la actividad humana son también causantes del declive de las abejas, que además ven afectada también su reproducción.

Si de por sí las abejas melíferas tienen probabilidades muy bajas de éxito en su apareamiento, con menos de un 1% de posibilidades de éxito y un cien de que el macho muera, un estudio revelaba además que diversos plaguicidas utilizados en la actividad agraria pueden actuar como anticonceptivo para las abejas..

El impacto de la desaparición de los insectos, en especial de las abejas, sería por tanto dramático, ya no solo a causa de su función como polinizadores. Como base de la cadena trófica, los insectos son el alimento de miles de especies de pequeños mamíferos, que a su vez son el alimento de otros mamíferos, y así hasta completar una cadena alimenticia que se derrumbará si no actuamos ya.

A corto plazo, el primer paso es prohibir los productos tóxicos para las abejas. Y la solución definitiva es la adopción de la agricultura ecológica como única vía para una producción de alimentos respetuosa con todos los habitantes del planeta.

La biodiversidad, la agricultura y nuestra alimentación dependen en gran medida de los insectos polinizadores. Su salvaguarda es un reto importante para la humanidad que se debe afrontar sin más demora”.


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